domingo, 27 de mayo de 2012

El apogeo del capitalismo


El apogeo del capitalismo

El nuevo sistema industrial exigió un cambio en  el mundo de las finanzas. Las antiguas sociedades integradas con capitales familiares fueron cediendo ante la aparición de las grandes sociedades anónimas, indispensables para costear los gastos que demandaban la fabricación de las máquinas y la construcción de los ferrocarriles. Gracias a esta concentración del capital, se formaron los grandes bancos internacionales y el crédito permitió emprender obras cada vez más costosas y más rentables. Así se fue afirmando progresivamente a lo largo del s. XIX un sistema económico en el que la dirección de las empresas pertenecía exclusivamente a los poseedores del K: el capitalismo. A ello colaboraron diversos factores: la libertad de enriquecimiento que benefició a quienes poseían la capacidad empresarial, la economía de mercado basada en el libre juego de la oferta y la demanda en la fijación de precios y salarios, así como la formación de las nuevas sociedades anónimas capaces de concentrar el capital indispensable para financiar los elevados costos del maquinismo.

Las transformaciones sociales

Las transformaciones sociales

La revolución industrial tuvo hondas repercusiones en la sociedad. La burguesía desplazó definitivamente a la nobleza como clase rectora en los países occidentales. Los Lores ingleses, sin abandonar su carácter y conservando algunos de sus privilegios, se mezclaron con los burgueses y compartieron con éstos las ventajas del auge económico. En Francia y los Países Bajos la nobleza desapareció como grupo privilegiado. En Alemania, los nobles tuvieron que conformarse con hacer carrera en el ejército y en la diplomacia. Solamente en Rusia, escasamente industrializada, mantuvieron sus privilegios hasta el s. XX. En cambio, la burguesía —integrada por los empresarios industriales y los banqueros (alta burguesía), por profesionales como médicos, ingenieros o abogados, y por los comerciantes y pequeños empresarios (mediana y pequeña burguesía)— impuso su concepción de la vida, sus costumbres y valores. Estos giraron en torno a la riqueza y exaltaron las virtudes del ahorro metódico, de la constancia en el trabajo y del respeto del orden establecido.
El campesinado, arrojado del campo por la creciente mecanización de las actividades agrícolas, emigró a las ciudades y, junto al artesano empobrecido por el nuevo sistema fabril, dio origen a la nueva clase social: el proletariado obrero.

El proletariado y la cuestión social


El proletariado y la cuestión social

La concentración fabril agrupó a los trabajadores, les hizo sentirse solidarios de sus problemas y tomar conciencia de los mismos para buscarles solución. El proletariado se encontró sometido a duras condiciones que empezaron a conocerse gracias a los informes de médicos y sociólogos a partir de 1830. El trabajo se realizaba en jornadas superiores a las 15 horas diarias en fábricas inhóspitas. Algunos empresarios preferían, por razones de economía, contratar a mujeres y niños. El salario se regía por la ley de la oferta y la demanda, era bajo e inseguro. Tampoco existían leyes de previsión social ni sobre accidentes del trabajo. En ciertos casos, las condiciones de las viviendas obreras eran insalubres y favorecían las enfermedades.
El estado burgués, imbuido de la ideología liberal, consideraba que toda intervención para solucionar los problemas surgidos entre el capital y el trabajo era inútil, perjudicial e injusta, porque en toda actividad debían respetarse las leyes naturales y no limitar la libertad de los individuos. Aunque en Inglaterra, en 1802, se prohibieron los horarios que excedieran las 12 horas, y en 1819 el trabajo de niños menores de 10 años, solamente a mediados del siglo los gobiernos publicaron las primeras leyes sociales favorables a los obreros. Estas disposiciones fueron resultado de la presión de algunos intelectuales cuyos escritos despertaron un sentimiento humanitario, y de los movimientos organizados de los trabajadores. Las primeras fueron las diversas corrientes del "socialismo utópico". Entre sus exponentes se destacaron : Saint-Simon, Fourier, Proudhon, Owen.

La respuesta de la Iglesia


La respuesta de la Iglesia

La Iglesia, conforme al mandato de Cristo, siempre ha mantenido obras asistenciales para ayudar a los pobres y menesterosos. Desde su fundación ha contado con numerosas congregaciones destinadas a la ayuda caritativa del prójimo más necesitado. Por esta tendencia tradicional, en el seno del cristianismo, no faltaron desde comienzos del s. XIX las denuncias de algunos católicos contra las injusticias del sistema capitalista y la condena al escándalo de los salarios ínfimos y a la duración excesiva de las jornadas de trabajo. Entre 1835 y 1848  varios obispos franceses e italianos invocaron la intervención legislativa en defensa del bien común y en favor de los más débiles. Incluso en 1831, y posteriormente en 1848, algunos pensadores como Lacordaire y Ozanam trazaron un programa de legislación en defensa de los niños, de los enfermos y de los ancianos, propusieron la formación de comités mixtos para dirimir los pleitos entre el capital y el trabajo y, finalmente, exigieron el reconocimiento del derecho al trabajo.
En el plano práctico, el mismo Federico Ozanam organizó en 1833 "Las Conferencias de San Vicente de Paul" para socorrer a los pobres y a los enfermos. En 1840 surgió la "Sociedad de San Francisco Javier" que creó escuelas para los obreros y una oficina de colocación para los cesantes. Don Bosco, entre 1841 y 1854, echó las bases de los oratorios y de las escuelas profesionales y, pocos años más tarde, el beato Luis Orione creó la heroica fundación de Cottolengo.
Monseñor Emmanuel von Ketteler, obispo de Maguncia, dio un paso adelante con sus sermones en la catedral durante el año 1848, y con la publicación en 1864 sobre "La cuestión social y el cristianismo". En ambas ocasiones planteó la acción social como una exigencia de justicia y no solamente como caridad asistencial.
No todos los sectores católicos coincidieron con estos planteamientos, se realizaron numerosos estudios sobre el tema y se suscitaron acaloradas polémicas. Sin embargo, unos 40 años después, las corrientes del catolicismo social representadas por Ketteler fueron confirmadas oficialmente en 1891 por el Papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum. Este documento pontificio ratificó: el derecho a la propiedad privada y la función social de ella, la obligación aunque limitada que le incumbe al Estado de promover la prosperidad pública y privada, los deberes de los obreros para con sus patrones y sus derechos a un salario suficiente para vivir con dignidad. Consagró así el aspecto humano y personalista del trabajo y la condenación de la lucha de clases, aunque invitó a los obreros a organizarse en asociaciones para defender sus derechos e intereses.

Algunos Inventos, descubrimientos e innovaciones en el siglo XVIII


Algunos Inventos, descubrimientos e innovaciones en el siglo XVIII

1709 Cristófori (Italiano) Piano
1777 Lavoisier (Francés) Explicación Combustión
1714 Fahrenheit (Alemán) Temómetro de Mercurio
1778 Jouffroy (Francés) Bote de Vapor Experimental
1745 Von Kleist (Alemán) Botella de Leyden
1780 Franklin (EE.UU.) Lentes Bifocales
1745 Musschenbroeck (Alemán) Botella de Leyden
1783 Montgolfier (Francés) El Globo
1752 Franklin (EE.UU.) Pararrayos
1785 Cartwright (Inglés) Telar Mecánico
1761 Harrison (Inglés) Cronómetro
1785 Blanchard (Francés) Paracaídas
1769 Watt (Escocés) Máquina de Vapor
1785 Ransome (Inglés) Arado de Hierro Fundido
1770 Cugnot (Francés) Carro de Vapor
1792 Murduch (Escocés) Lámpara de Gas
1774 Priestley (Inglés) Oxígeno
1796 Senefelder (Bohemio-Alemán) Litografía
1777 Miller (Inglés) Sierra Circular
1797 Wittemor (EE.UU.) Máquina de Tarjeta

Algunos Inventos, descubrimientos e Innovaciones en el siglo XIX


Algunos Inventos, descubrimientos e Innovaciones en el siglo XIX

1800 Volta (Italiano) Pila
1868 Gramme (Belga) Dínamo
1802 Symington (Escocés) Bote Vapor
1876 Otto (Alemán) Motor 4 ciclos
1824 Aspdin (Inglés) Cemento Portland
1876 Bell (EE.UU.) Teléfono
1828 Henrry (EE.UU.) Electromagneto
1879 Edison (EE.UU.) Lámpara Incandescente
1835 Talbot (Inglés) Fotografía
1882 Wheeler (EE.UU.) Ventilador Eléctrico
1837 Davenport (US) Motor CD
1885 Benz (Alemán) Automóvil
1837 Morse (EE.UU.) Telégrafo
1885 Daimler (Alemán) Motocicleta
1845 Hoe (EE.UU.) Rotatíva
1885 Stanley (EE.UU.) Transformador Eléctrico
1846 Howe (EE.UU.) Máquina de coser
1887 Tesla (EE.UU.) Motor de Inducción
1847 Staite (Inglés) Lámpara de Arco
1888 Eastman (EE.UU.) Cámara Kodak 
1849 Bourding (Francés) Turbina Gas
1889 Daimler (Alemán) Motor Gasolina
1849 Francis (EE.UU.) Turbina Hidráulica
1892 Tesla (EE.UU.) Motor Corriente Alterna
1858 Siemens (Alemán) Horno para acería
1892 Morrison (EE.UU.) Auto Eléctrico
1864 Marcus (EE.UU.) Automóvil Experimental
1893 Tesla (EE.UU.) Radio
1866 Nobel (Suizo) Dinamita
1895 Diesel (Alemán) Motor Diesel

Consecuencias de la Revolución Industrial

Consecuencias de la Revolución Industrial

Los progresos técnicos que introdujo la Revolución Industrial, en el siglo XIX transformaron todos los aspectos relacionados con la vida europea.
Surge así, una nueva historia de la civilización occidental.
Económicas: Se imponen la industrialización y el capitalismo
Sociales: Predomina la burguesía y surge el proletariado
Políticas: Se consolida el liberalismo político bajo la forma de monarquía constitucional.
Ideológicas: Prevalecen el racionalismo y el sentido crítico.
Industrialización : Se difundió por los países europeos y los Estados Unidos
Explosión Demográfica: Se produce en los países industrializados una inesperada explosión demográfica a su vez, resultado adelantos higiénicos y médicos.
El crecimiento de la población benefició a la industria y favoreció la inmigración hacia otros países.
Revolución Agrícola: Inglaterra realizó notables progresos; introdujo la siembra de plantas de origen americano(maíz, papa), estableció las faenas agrícolas, aplicó abonos y fertilizantes.
Desarrollo Comercial: el comercio se intensificó, tuvieron los países industrializados de vender mercancías y adquirir materias primas, se incrementaron el comercio, las comunicaciones y los transportes.
De forma más general la revolución industrial provocó:
  1. La industria progreso.
  2. La producción se hizo en serie.
  3. Los precios de los productos bajaron.
  4. Se formaron 2 clases sociales: Burguesía: Compuesta por los dueños de fábricas y grandes comerciantes y los Proletariados: Compuesta por obreros.
  5. Hubo desempleo, porque con las máquinas no eran necesarios tantos trabajadores.
  6. Aumento la delincuencia.
  7. Algunos obreros culparon a las máquinas de ser la causa de se desempleo y las destruyeron. Esto se llamó "Ludismo" porque el jefe de éste movimiento fue Ned Ludd.
  8. La burguesía explotó a los proletariados.
  9. Los proletariados formaron organizaciones llamadas "Trade Unions" (sindicatos, para defender sus derechos"
  10. Fueron logrando que la jornada de trabajo diario se fuera reduciendo, que se le pagara un salario adecuado y que se le diera derecho a huelga.
  11. En la economía hubo un gran auge porque surgen los grandes capitales, las operaciones financieras y los cambios.